Reflexión
Hay cansancios que una noche de sueño no resuelve. Son cargas emocionales, responsabilidades acumuladas, preocupaciones familiares o luchas internas que llevamos demasiado tiempo sosteniendo.
Jesús no dijo: “Ordénalo todo y después ven”. Su invitación comienza precisamente donde estamos cansados. Acercarnos a Él no elimina automáticamente todas las responsabilidades, pero cambia la forma en que las llevamos.
Descansar también puede ser un acto espiritual: reconocer nuestros límites y dejar de exigirnos ser suficientes para todo.
Oración
Jesús, vengo con mi cansancio. Muéstrame qué debo soltar, qué debo atender y qué necesito dejar en tus manos.
Para hoy
Identifica una carga que estás llevando innecesariamente. Si puedes delegarla, posponerla o decir “no”, hazlo con paz.
