Reflexión
La espera puede sentirse como tiempo perdido, especialmente cuando deseamos una respuesta clara. Pero muchas etapas importantes de la vida se forman precisamente entre una oración y su respuesta.
El salmo une la espera con la fortaleza del corazón. No presenta a una persona pasiva, sino a alguien que continúa confiando, creciendo y haciendo lo que le corresponde mientras no puede acelerar el resultado.
Quizá hoy no puedas mover la fecha de la respuesta, pero sí puedes decidir qué clase de persona estás siendo durante la espera.
Oración
Dios, dame paciencia sin apatía, esperanza sin ansiedad y fortaleza para seguir haciendo bien lo que me corresponde.
Para hoy
En lugar de preguntarte solamente “¿cuándo?”, pregunta: “¿Qué puedo aprender y cuidar mientras espero?”.
