Reflexión

Sentir miedo no significa que nuestra fe haya desaparecido. El miedo es una reacción humana ante la incertidumbre, la pérdida o aquello que sentimos fuera de nuestro control.

La promesa de Isaías no se apoya en la ausencia de problemas, sino en una presencia: “yo soy contigo”. La pregunta deja de ser únicamente “¿qué puede pasar?” y se amplía a “¿con quién voy a atravesarlo?”.

Podemos avanzar con prudencia aun cuando el miedo siga hablando. La valentía no siempre hace silencio al temor; a veces simplemente decide no obedecerlo.

Oración

Señor, cuando mi mente imagine lo peor, recuérdame tu presencia. Dame sabiduría para actuar sin permitir que el miedo gobierne mis pasos.

Para hoy

Nombra aquello que te da miedo. Después escribe una decisión pequeña que tomarías si el miedo no tuviera la última palabra.