Reflexión
Samuel pensó que el próximo rey debía parecer impresionante. Dios corrigió su mirada. Mientras las personas suelen fijarse en aquello que puede medirse rápidamente, Dios mira más profundo.
Eso puede consolarnos y también confrontarnos. Nos consuela porque hay fidelidades silenciosas que nadie celebra y Dios sí conoce. Nos confronta porque una imagen correcta nunca reemplaza un corazón que necesita ser transformado.
Hoy puedes dejar de vivir solamente para ser visto. Busca ser íntegro aun en los espacios donde nadie aplaude.
Oración
Señor, forma mi corazón. Líbrame de vivir para la aprobación y enséñame a valorar lo que tú valoras.
Para hoy
Haz hoy una acción buena que nadie tenga que saber. Permite que sea un acto de amor y no una búsqueda de reconocimiento.
