Reflexión
Muchas discusiones no comienzan porque faltaron palabras, sino porque faltó escucha. Mientras la otra persona habla, podemos estar preparando la respuesta en lugar de intentar comprender.
Santiago propone un ritmo distinto: rapidez para escuchar y lentitud para hablar o airarnos. Esa pausa puede evitar palabras que después lamentamos.
Escuchar no significa estar de acuerdo con todo. Significa reconocer que la persona delante de nosotros merece ser comprendida antes de ser respondida.
Oración
Señor, pon sabiduría en mis palabras y paciencia en mis oídos. Ayúdame a responder desde la comprensión y no desde el impulso.
Para hoy
En tu próxima conversación importante, haz una pregunta antes de dar tu opinión. Escucha la respuesta completa.
