Reflexión
La preocupación puede convertirse en un monólogo interminable: repetimos escenarios, analizamos posibilidades y tratamos de anticipar cada problema.
Pablo invita a convertir esas inquietudes en peticiones delante de Dios, acompañadas de gratitud. Orar no significa negar responsabilidades; significa dejar de actuar como si todo dependiera únicamente de nosotros.
Puedes presentar detalles concretos, pedir sabiduría y recordar también lo que ya has recibido. La gratitud no borra la necesidad, pero evita que la necesidad ocupe todo el horizonte.
Oración
Padre, recibe mis preocupaciones. Enséñame a convertirlas en oración y a recordar con gratitud tu cuidado.
Para hoy
Dedica cinco minutos a nombrar tres preocupaciones concretas y conviértelas, una por una, en una oración.
