Reflexión
Nos atraen los grandes resultados, pero casi siempre están construidos sobre decisiones pequeñas repetidas durante mucho tiempo. Una conversación, diez minutos de lectura, una oración breve, una disculpa o un hábito sencillo pueden convertirse en semillas de algo mayor.
Despreciar lo pequeño puede llevarnos a no comenzar nunca. Esperamos sentirnos listos, tener más recursos o encontrar el momento perfecto.
Dios también trabaja en los comienzos discretos. Lo importante no es que el primer paso impresione, sino que vaya en la dirección correcta.
Oración
Señor, dame fidelidad para cuidar los pequeños comienzos. Líbrame de abandonar lo bueno solamente porque todavía parece insignificante.
Para hoy
Haz hoy durante diez minutos aquello que has estado posponiendo por pensar que “no es suficiente”.
